La formación en la empresa familiar, ¿gasto, inversión. o necesidad de adaptación?

Con frecuencia escuchamos la pregunta del millón “¿Consideras que para la empresa familiar la formación es considerada un gasto o una inversión?”.
Es importante distinguir tres tipos de empresas familiares en función del tratamiento que hacen respecto del tratamiento de la formación, es decir de la captación, capacitación y retención de talentos.

Tipología 1: Empresas familiares endogámicas. Son aquellas en la que no se considera útil ni necesaria la formación. Se entiende que nadie mejor que los miembros de la familia para conocer las claves del negocio. Lo que vale es la experiencia. El dinero usado en formación es como dinero tirado a la basura y por eso no se gasta. Por lo general en estas empresas la figura de responsable de recursos humanos no suele existir

Tipología 2. Empresas familiares con responsable de recibir formación. Se trata de familias empresarias que han designado a uno de sus miembros como responsable de acudir a cursos. Cada vez que regresa a la empresa a contar lo aprendido, el resto de la familia lo ve como un “rara avis” y suelen decirle que eso que les cuenta está bien pero que no suele ser de aplicación práctica a su empresa. Al final se crean “cotos” en que reinan ciertos parientes: los que van a cursos y los que de verdad mandan en la empresa

Tipología 3. Empresas familiares con plan de formación. Son organizaciones que cuentan con un responsable encargado de las personas y, como parte de un plan estratégico, existe un programa de formación tanto para empleados como para miembros de la familia propietaria. Es común que toda la familia propietaria acuda a ciertos programas de formación para asegurarse que todos comparten el mismo idioma y la misma visión.

Es evidente que resultan preferibles las empresas de la tipología 3. Pero no porque parte de nuestra actividad profesional esté ligada a una escuela de negocios sino porque es así como se comportan las empresas más competitivas del planeta. La empresa familiar no debe olvidar que vivimos en un mundo de grandes desafíos a los que nos lleva la globalización de los mercados, el enorme dinamismo empresarial o el cambio generado por el avance de las nuevas tecnologías de la información. Competimos  escenarios globales, y las empresas líderes, son aquellas sobre las que las familias empresarias deben hacer su benchmarking, se caracterizan, entre otras cosas, por dar prioridad a la gestión del talento. En ese contexto la formación juega un papel trascendente. Por eso siempre decimos a los propietarios de empresas familiares que aprendan de lo que hacen las empresas más competitivas de su industria.

Los miembros de las familias empresarias con vocación de continuidad y liderazgo deben invertir en formación de calidad. Aquella que les ayuda a desarrollar pensamiento estratégico, anticipar  tendencias, conocer  las técnicas de gestión de negocio y familia más adecuadas para superar momentos tan complejos como los que estamos viviendo, tomar mejores decisiones en tiempos de incertidumbre, potenciar capacidades para liderar equipos de alto rendimiento o ampliar su visión y comprensión del  entorno para impulsar nuevas oportunidades de negocio que aseguren un crecimiento sostenido del negocio

Partiendo de un presupuesto básico: en muchos negocios las personas son prioritarias y, en algunos, lo más prioritario. Hoy muchas empresas quieren crecer internacionalmente porque su mercado doméstico está muy golpeado por la crisis o quieren diversificarse para salir de una dependencia total en negocios de dudoso futuro o quieren reinventarse para volver a ser competitivas. Eso exige ideas que emanan del talento y talento para llevarlas a la práctica con éxito.

A medida que transcurre el tiempo tenemos más claro que las empresas de éxito serán aquellas que mejor se adapten a entornos que evolucionan a gran velocidad. Se imponen las teorías darwinistas. Empresas que hacen suyo el lema al que tanto nos referimos: tiempos de cambios, tiempos de oportunidades.  Una vez más, pilotear esos procesos exige talento bien formado, con visión estratégica y capacidades de liderazgo.

La gestión de la formación, como la gestión de algunos otros intangibles, el gobierno corporativo, los stakeholders, la construcción de marca, o el desarrollo de prestigio corporativo son excelentemente tratados en las firmas líderes del planeta. Insistimos: aprendamos de los mejores

Sabemos que a muchos empresarios familiares les cuesta escarbar en  el bolsillo para aplicar fondos a formación. Al fin y al cabo, ese dinero sale de su bolsillo y no de un presupuesto de formación que hay que gastar como ocurre en las grandes corporaciones. Pero, honestamente, el dinero mejor empleado es el invertido para la formación de la familia y de los colaboradores del negocio familiar. El siglo XXI es el siglo del talento, el verdadero bien escaso.



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