Los retos del futuro de la Empresa Familiar chaqueña

Está todo organizado para que la empresa pueda seguir funcionando bien y como hasta ahora” son palabras que los líderes (y en la mayoría de los casos la misma persona también a cargo de los roles paralelos y yuxtapuestos de fundadores – presidentes – gerentes generales) de las Empresas Familiares suelen manifestar a los demás miembros, cuando de “organizar el futuro” de la misma se trata. Esta “organización” que en general es funcional y armónica a todo el sistema, en la mayoría de los casos ha sido lograda a iniciativa del propio líder-fundador, basada en su propia experiencia, como así también en su propia percepción de la realidad, más aún cuando de líderes exitosos se trata.

¿Cuál sería el concepto de “líder exitoso” en estos casos? Ni más ni menos que el de aquellas personas que han iniciado un emprendimiento comercial o industrial (como productor de bienes y/o servicios) en cualquier rama y/o contexto de su comunidad, sea cual fuere las dimensiones del mismo, y que han logrado no solamente estabilizarse y auto-sustentarse, sino también en muchos casos crecer y por sobre todo superar las diversas crisis que de manera persistente y periódica se presentan a nivel global.

Es así que en el desarrollo de la vida de estas empresas comienzan a incorporarse las segundas generaciones, desempeñando éstas, diversas tareas y responsabilidades que en muchos casos no suelen estar bien claras y definidas. Éste es un momento de gran crisis tanto en la empresa como en la familia, donde el “elemento emocionalidad” ejerce una gran influencia no solamente entre ambas generaciones, sino también respecto de los demás miembros de la empresa que se encuentran trabajando en ella.

– Por un lado el “líder”, que tiene mucha ilusión puesta en sus “sucesores” y al ingresar éstos en la empresa debe encontrar un espacio apropiado para ellos, manteniendo siempre el equilibrio y la línea de trabajo a la que “-con tanto esfuerzo y éxito llegué”.

– Por otro lado los(as) hijos(as) que ingresan a la empresa, en muchos casos cumpliendo “mandatos familiares” (“-Esto es de todos Uds., yo trabajo para y por Uds.”; “-Vos sos mi sucesor/a natural”), llenos de energía, ideas, propuestas, proyectos para volcarlos en la empresa

– Por otra parte, las demás personas que trabajan y desarrollan las diversas tareas en la empresa, que se sienten en cierta manera y muchas veces “amenazadas” ante la intromisión de este miembro de la familia que viene a formar parte del sistema, muchas veces ya con un alto cargo dentro la misma.

– No olvidemos tampoco a los miembros de la familia que no trabajan en la empresa, pero cuyas opiniones influyen de manera permanente con los que sí lo hacen -las madres, hermanos y hermanas, parientes políticos-, y al mismo tiempo se ven también influidos por los que si trabajan en aquélla.

Todo este entramado complejo de relaciones, emociones, roles, deseos, ilusiones, esperanzas, sufre una gran crisis en este momento, la que, con una apropiada organización y un buen trabajo en equipo suele ser superada, aunque acomodándose todos generalmente a las directivas y mandatos del líder.

Pasados los años, llega el momento del traspaso generacional, esto es, de que quienes quedarán “al mando” comiencen a asumir nuevos roles y responsabilidades, o al menos éste es su deseo.

Muchas veces, en esta instancia de la historia de la empresa, ya las terceras generaciones han comenzado también a ingresar a aquélla, produciéndose crisis similares pero más complejas aún que cuando sus padres lo hicieron. Ello por cuanto la relación “abuelos(as)-nietos(as)” generalmente es mucho más contemplativa que la de “padres-hijos(as)”.

Resulta fundamental reconocer que en la primera generación la propiedad de la empresa suele estar en manos de una o dos personas, incluyendo a sus cónyuges, quienes asumen los roles gerenciales, ejecutivos, decisores de todo lo que hace a la vida de la empresa.

En la segunda generación ya serán más los propietarios que deberán distribuirse esos roles y/o determinar en mano de qué personas recaerán. Se trata del “consorcio de hermanos”, quienes han recibido la propiedad de la empresa, en su calidad de herederos forzosos de los anteriores propietarios.

En la tercera generación, ya estamos hablando de un “consorcio de primos” propietarios de la empresa, cuyo número mayor de miembros complejiza más todavía ese entramado de relaciones, roles, responsabilidades, que deberán cubrirse.

Superar estas etapas no es una tarea fácil. Los datos estadísticos son más que elocuentes: en Latinoamérica, sobreviven en la tercera generación solamente entre el 10 y 20% de las empresas de familia, y de este porcentaje, solamente el 7% en la tercera generación.

Toda esta problemática presente en las Empresas de Familia, nos lleva a considerar posibles estrategias y acciones a seguir para sobrellevar y superar “los Retos del Futuro”.

Visionar a la empresa como una organización mutable, que debe ir adaptándose no sólo a los cambios originados a partir de las influencias del entorno, sino a los de los propios del interior de aquélla es uno de los mayores desafíos.

A mayor cantidad de miembros de la familia que se incorporan en la empresa familiar, como así también de propietarios de ésta, mayor complejidad de relaciones, por lo que resulta fundamental mejorar la comunicación entre sus miembros, prevenir los conflictos, promover un abordaje apropiado y consensuado, articular apropiadamente las relaciones “familia-empresa”, profesionalizar a sus miembros, promover un eficiente trabajo en equipo.

En este contexto, la Fundación Instituto de Mediación (FIMe) y el IADEF han organizado las Jornadas “La Empresa Familiar y los retos del futuro” que se llevarán a cabo en las ciudades de Resistencia, Sáenz Peña y Charata los días 12, 13 y 14 de septiembre respectivamente, oportunidad en que se presentará además a la Delegación Chaqueña del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF)

Son objetivos de estas Jornadas abordar posibles estrategias para lograr la sustentabilidad de la Empresa Familiar a través de sus sucesivas generaciones, teniendo en cuenta las problemáticas, cultura y características específicas y propias de nuestra provincia y la región.

Se invita a participar en estas Jornadas a: productores agropecuarios; propietarios, socios, accionistas (actuales o futuros) de la Empresa Familiar (comercios pequeños, medianos, grandes); empresarios; miembros de directorios, gerentes generales, jefes de áreas de la Empresa Familiar; miembros de Familias Empresarias (trabajen o no en la Empresa); profesionales de diversas disciplinas que ofrecen sus servicios a la Empresa Familiar; funcionarios; integrantes de Empresas Familiares que deseen conocer o profundizar en los temas de interés para la óptima continuidad de la misma; público en general.

Resulta importante destacar que el Gobierno de la Provincia del Chaco ha Decretado el INTERÉS PROVINCIAL de estas Jornadas, Dto. 1681/13, lo que significa un importante apoyo por parte de nuestro Gobierno Provincial a este sector privado de la producción, industrialización y comercialización de bienes y servicios.

Autora: Lilian Vargas. Directora Delegacion Chaco del IADEF y consultora de Empresa Familiar.



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