Las características del arbitraje

Certeramente se ha señalado que “El mundo de las PyMEs no es tan simple como muchas veces se trata de presentar. Por el contrario, las características desarrolladas, en muchas ocasiones como consecuencia de la transmisión de una cultura familiar a una estructura empresaria, hacen que su aparente simpleza derive en una complejidad especial resultante de su confluencia, no siempre fluida de dos realidades distintas que deben armonizarse y funcionar hacia objetivos comunes” (Irigoyen, Horacio A. PyMEs, Aspectos particulares de las empresas de familia. Pág. 13, Edicon – Fondo Editorial Consejo. Bs. As. 2010).-

Pero la empresa de familia presenta una realidad que no ha sido tratada en nuestro derecho, con particularidades propias que la distinguen de las sociedades comerciales.

Cuando la empresa de que se trate es además una empresa de familia en la que todos los miembros o al menos los que son responsables de la dirección de la misma son miembros de una familia la solución de los conflictos, que son propios de la familia y que también son propios de toda actividad empresaria, tiende a diluirse, a tornarse una meta de difícil obtención.

Por tal motivo presentado un conflicto y no superado el mismo por los remedios internos de la empresa, sea autoridad del padre, de un Consejo de familia o de un referente, queda  como recurso  para evitar el estancamiento y el agravamiento la sujeción de la solución de las diferencias en un organismo externo a la sociedad.

La mediación por su parte, altamente positiva, pone de todos modos la solución en manos de los propios interesados.

Pero si aún así continúa el conflicto la alternativa judicial puede mostrarse insatisfactoria precisamente por esa falta de tratamiento legislativo específico que contemple soluciones para las particulares características de las empresas  de familia.

Las cuestiones serán resueltas conforme a derecho pero sin tener un marco jurídico que contemple y satisfaga.-

Así, la solución meramente jurídica será estrecha y convendrá ampliarla con el aporte más complejo.

El ámbito apropiado para ello, indudablemente, será el que da el arbitraje fundamentalmente de amigables componedores, reservándose el de derecho para casos excepcionales.

Un organismo externo, conformado por personas especializadas en la problemática y la metodología de la empresa de familia constituye un modo de superar los problemas sin que estos lleguen a afectar la marcha de la empresa.

Las características del arbitraje son propicias a ese fin: especialidad, celeridad, informalismo,   inmediatez, flexibilidad, economía y reserva o confidencialidad son sus notas definitorias.-

Por su parte los árbitros son profesionales de dilatada experiencia en el ámbito, que se encuentran en contacto directo e inmediato con los interesados y son totalmente neutrales.

Y las decisiones adoptadas son inmediatamente ejecutables, ya que se está sumamente limitada la posibilidad de interponer recursos contra ellas.

Resolver un conflicto en breve tiempo y con la certeza de que será analizado con los elementos propios de la realidad de cada empresa tiene una utilidad enormemente valiosa: superada la divergencia en tiempos razonablemente breves y en forma acorde con las necesidades de la empresa y de la propia familia,  las energías de los miembros se ponen al servicio de la empresa y también de la familia.

Ello solo bastará para ponderar la excelencia de este medio alternativo de solución de conflictos que, en el caso del Tribunal del IADEF  encuentra además con árbitros especializados y actualizados merced a la constante labor realizada a través de cursos, ateneos, trabajos que patrocina el Instituto.

 


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