El desafío de contar con recursos financieros para proyectarse en la empresa familiar

Articulo sobre algunas particularidades y complejidades en los criterios y decisiones de financiamiento en las empresas familiares.Los criterios y las decisiones de financiamiento en las empresas familiares suelen presentar particularidades y complejidades que las distinguen de las estrategias tradicionales, en sus actitudes ante las distintas opciones de financiamiento, y en su especial relación entre las variables de rentabilidad, distribución de dividendos y endeudamiento.

La empresa familiar es un actor económico que enfrenta los desafíos de negocio, y, al mismo tiempo, las demandas de la familia relacionadas con los flujos de fondos de la empresa.

Los miembros de la familia pueden estar en diversas etapas vitales, lo que hace que tengan distintas posiciones respecto al riesgo, el destino de las utilidades, la inversión, el endeudamiento y el crecimiento de la empresa, y demanda un esfuerzo para balancear los intereses de cada uno.

Los criterios para distribuir dividendos no acompañan las pautas empresariales típicas. Asi, es común que empresas familiares altamente rentables no distribuyan dividendos, y cuenten con una liquidez propia autoimpuesta. De esta forma, se busca evitar el riesgo de pérdida de control de la empresa por endeudamiento.

La definición de políticas explícitas de dividendos (conveniente en muchos casos para promover la creación de valor para los propietarios) y de financiamiento, puede hacer que las empresas familiares deban cambiar de paradigma para lograr un resultado económico y financiero que posibilite su cumplimiento. Será conveniente analizar las opciones financieras disponibles, para dar respuesta a los objetivos fijados por los propietarios, en busca de coherencia entre proyecciones y acciones concretas. Estamos en estos casos ante una necesidad de transformación de ciertas pautas culturales de la empresa familiar, que pueden estar basadas en posiciones y factores emocionales de la familia en relación a la empresa.

Cuando la empresa familiar alcanza un desarrollo y evolución, se advierte que ciertas oportunidades de crecimiento podrían resolverse con alternativas de financiamiento, que incluso pueden mejorar la rentabilidad sobre el capital propio, pero esta opción suele generar resistencia. Las empresas familiares mayoritariamente prefieren no endeudarse, y, las que están endeudadas, buscan reducir el nivel de endeudamiento. Frecuentemente, la existencia de deuda bancaria en una empresa familiar es percibida como un síntoma de dificultades en el negocio, sin profundizar las razones ni los resultados que podrían lograrse. Si a esto sumamos que, en muchos casos, al superar un umbral de crecimiento, las empresas requieren al mismo tiempo mejorar su organización, dirección y control, crecer con una organización y una estructura financiera acordes, el financiamiento suele convertirse en una opción que no gana tantos votos en la mesa de las decisiones.

Para las que superan la primera barrera cultural, el menú financiero es en general bastante frugal: fondos propios, deuda bancaria, líneas de crédito para activos fijos, proyectos productivos, promoción de exportaciones, ampliación del capital de trabajo y aparecen luego otras opciones, como aportes de capital, fideicomisos, sociedades de garantías recíprocas, etc.

Cuando se prioriza el financiamiento propio de la familia, existe una preferencia en compartir los riesgos entre los propietarios, antes de exponerse a condiciones o lidiar con acreedores externos. El financiamiento propio es conveniente que esté debidamente pautado y acordado. Si la empresa ha evolucionado en la formalización de sus acuerdos, será conveniente su inclusión en el acuerdo familiar o en el protocolo, para aquellas empresas que cuenten con estas herramientas. La debilidad en la instrumentación y la falta de información pueden amenazar estas experiencias.

Al mismo tiempo, considerando la oferta del sector financiero, a la hora de calificar crediticiamente a las empresas familiares, se considera difícil la evaluación sobre su proyección, con información pobre y con riesgos que los fondos puedan desviarse hacia necesidades de la familia o personales. Esto refuerza el círculo que las mantiene distantes de posibles oportunidades de financiamiento para desarrollar el proyecto empresarial, y se complementa con la aversión de los propietarios de empresas familiares al endeudamiento externo. El sector financiero está considerando no solo la proyección y capacidad de repago de la empresa familiar, también comienzan a tomar en cuenta las posibilidades de sucesión, transferencia generacional y viabilidad de gobierno de la empresa en el futuro.

En el afán de evitar el financiamiento, muchas veces se termina tomando deuda de corto plazo con costos mucho mas altos, dada la urgencia y falta de posibilidad de negociar en mejores condiciones.

Las empresas familiares, en general, están poco endeudadas. Las de mejor performance normalmente tienen acceso al crédito, y, sin embargo, hacen poco uso de ello en relación a las no familiares. Una política de endeudamiento muy restrictiva puede llevarlas a dilatar los plazos de crecimiento, y esto tiene especial impacto cuando se evalúa la sustentabilidad a largo plazo y se plantea la incorporación de nuevas generaciones.

Resulta de suma importancia que las empresas familiares conozcan las posibilidades de financiamiento, y puedan diseñar y desarrollar estrategias y políticas que consideren el fuerte compromiso familiar con la sustentabilidad de la empresa sin desconocer los requerimientos del negocio y las oportunidades para desarrollarlo exitosamente.

Lic. Daniel Cialdella. Socio activo del IADEF.

 



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