La importancia de la calidad en la empresa familiar

De público conocimiento es que cada vez existen más normas de calidad de gestión, con sus letras y sus números: ISO 9000, ISO 14000, EFQM, Huella de Carbono, y un sinfín más que no me atrevo a detallar ni explayar.Pero sí me atrevo a preguntar: ¿qué norma de calidad existe en gestión de empresa familiar? Si nos detuviéramos a reflexionar sobre cómo lograr calidad en la empresa familiar, la primera respuesta estaría dada en crear procesos de excelencia en la gestión de las relaciones entre empresa y familia, lo que hace muchos años representa un desafío para las familias empresarias y sus asesores.

Los avances más reiterados en esta materia se relacionan con la profesionalización, gobierno, gestión patrimonial, entre otros, todos ellos de gran magnitud y relevancia en este contexto. No obstante, en este artículo deseo resaltar que éstos no son suficientes si se balancean más hacia la empresa; o diciéndolo de otra manera, si no se desarrollan equilibradamente en el ámbito de la familia y de la empresa (sabiendo que esta última siempre lleva ventajas por las estructuras formales de su desarrollo evolutivo).

Como asesora de familias empresarias, entiendo que el principal desafío de nuestros días está en lograr que las familias empresarias logren conciencia de que es desde la ‘calidad familiar’ desde donde radica el poder lograr ‘calidad de empresa familiar‘. Es preciso dar cuenta de que la continuidad, competitividad y calidad son capacidades que tiene o no tiene la familia en primer orden y, en segundo orden, la empresa.

Si partimos de una premisa como ésta, es evidente que la concepción, el pensar, planificar y actuar como empresa familiar cambia radicalmente el norte y el camino a recorrer.

En este contexto, en las actualidad las generaciones jóvenes crecen más en ambientes virtuales que reales, están más tiempo con los videojuegos, chats, redes sociales de Internet, que desarrollando sus propios ejes de vida, su potencial, sus habilidades para la colaboración, la construcción de armonía, confianza mutua, relaciones personales, todas ellas tan necesarias para establecer relaciones humanas fuertes y superar armónicamente las diversas fases de la vida.

Asimismo, hombres y mujeres no logramos conciliar trabajo y familia, desatendiendo o desgastando la colaboración familiar y dañando a la empresa familiar. Sí están al acecho culpas, reproches, frustraciones, decepciones, divorcios, fragmentaciones, quiebras y cierres.

En toda empresa familiar hay una familia (empresaria y/o con capitales que preservar) a la que se debe prestar atención, aplicar esfuerzos y recursos en su organización eficiente y armónica.

Es así entonces que para asegurar la continuidad de la empresa/patrimonio familiar se deben gestionar adecuadamente en el marco temporal del largo plazo aspectos como: la formación y educación de la siguiente generación; las relaciones familiares; el gobierno familiar y el papel de la familia respecto a la empresa; la distribución de la riqueza creada por familia empresaria; la conservación del legado familiar; el mantenimiento de la unidad de la familia; el compromiso familiar con la empresa (y/o aquello que heredamos de nuestros progenitores).

Hay muchos caminos para que la familia, haciendo un buen uso de sus libertades, adopte las actitudes más idóneas para su desarrollo próspero, desarrollando así capacidades apropiadas para la toma de decisiones, definición de sus objetivos, asunción de responsabilidades; funciones éstas que las permitan cumplir aquéllas con excelencia, examinando su grado de consecución periódicamente.

Existen muchos buenos hábitos que aportan valor, calidad (y felicidad) para el buen desarrollo de la empresa familiar, por ejemplo:

– Formalizar reuniones de familia periódicas con un agenda de temas.

 – Promover que la comunicación entre los familiares sea fluida, respetuosa y apropiada según el ámbito en el que se genera.

 – Preparar, educar, entrenar a miembros de la familia (principalmente en el capital humano e intelectual), incluyendo el conocimiento de empresa familiar.

 – Promover la mejor organización, esto es, la organización estratégica de la empresa familiar.

En resumen, sepamos que la calidad en la familia empresaria se evalúa por las capacidades y conocimientos de gestión de la relación entre familia y empresa, así como por la superación de sus retos específicos….que no son pocos. Se trata ni más ni menos que de lograr optimar en un primer momento la comunicación no solamente entre los miembros de la familia y entre los miembros de la empresa, sino entre ambos entre sí.

Autoras: Natalia Christensen adaptado por Lilian Vargas. Miembros del IADEF, Delegada en Mar del Plata y Chaco respectivamente.



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