Consultoría de Procesos

¿En que consiste?

Un consultor tradicional es un experto al que las familias acuden porque tienen un problema, para que él lo solucione diciéndoles qué es lo que debe hacer. Un consultor de procesos, en cambio, es un facilitador del funcionamiento del equipo que no dice lo que hay que hacer, sino que ayuda a cada familia a descubrirlo por sí misma.

En la consultoría de proceso, no hay soluciones mágicas teóricamente perfectas aplicables a todas las empresas y a todas las familias como una receta ideal.

El consultor de procesos ayuda a la familia a preparar un plan de trabajo a partir sus propias inquietudes; arma un equipo de trabajo, orienta la discusión, modera el debate y mantiene al equipo funcionando. Su función es ayudar al equipo a diagnosticar sus propios problemas y a generar sus propias soluciones. Algunas veces comenta como otros han resuelto problemas parecidos y otras propone alternativas, pero en ningún caso “baja línea”.

Como el médico que no puede prometerle al enfermo que se curará o el abogado que no puede prometerle a su cliente que ganará el caso, el consultor de proceso no puede prometerle a la familia que solucionará los problemas que originaron la consulta.

Para un consultor de proceso, el resultado final no es un producto enlatado provisto por él, sino un resultado que la familia va generando paso a paso a través de un proceso de acuerdos sucesivos basado en la buena comunicación entre todos, conociendo las opiniones y las expectativas de cada uno y empezando a hablar de lo que habitualmente no se habla.

 Fuente: Aimetta y Asociados.



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