Manejar las emociones

La gestión de las emociones, especialmente en empresas de familia, es crucial para no afectar el clima laboral.

Los consultores especializados en empresas de familia tradicionalmente prestaron atención a los procesos de gestión, al traspaso generacional, a la realización del protocolo y otros temas habituales para estas organizaciones. Pero pocos nos adentramos en las relaciones interpersonales y muchos menos, en las emociones.

Es uno de los temas más complejos para tratar y de los que más “sufren” los miembros de la familia empresaria. Se manifiestan frente a diferentes circunstancias y experiencias de la vida y con mayor o menor intensidad según la ocasión. Las más difíciles son las más sorpresivas e intensas.

intensidades

¿Se pueden “manejar/gestionar” las emociones?

En las relaciones interpersonales las emociones son un ingrediente más de los múltiples que las conforman.

Cuando las emociones son muy intensas, se constituyen en el aspecto principal de una relación y muchas veces en el tema excluyente. En las empresas de familia, se trasladan al ámbito de trabajo y entorpecen su funcionamiento.

Los temas propios del negocio, las decisiones, las reuniones son teñidas por cuestiones emocionales, la mayoría de ellas históricas. Una palabra, un mínimo gesto, un intercambio de miradas puede ser suficiente para que se desencadene una reacción que invade y contamina toda la experiencia de ese momento.

Lo que más angustia en la familia es que la intensidad de las emociones dificulta una comunicación fluida y confiable, lo que impide resolver las diferencias. Y las transforma en confrontaciones que afectan al negocio y a la familia.

 evitar explosiones

¿Qué hacemos con las emociones? No las podemos evitar. ¿Las expresamos así como vienen? ¿Las reprimimos? ¿Las ignoramos?

 ¿Por qué necesitamos saber gestionar las emociones? Hay personas que siempre están de buen humor, lo que las ayuda a descomprimir las tensiones; hay otras a quienes cualquier cosa las irrita, se angustian ante los problemas y la mayoría de las veces los demás no comprenden qué es lo que pasó.

¿Qué sucede? Las emociones contenidas generan en algún momento una “explosión” fuera de contexto que nadie entiende y actúan como un tóxico para el clima laboral.

¿Qué es gestionar las emociones? Incluye dos aspectos: a) aprender a expresar los propios sentimientos, teniendo en cuenta el sentido de oportunidad (saber dónde, cómo y en qué momento); y b) reconocer las emociones de los demás. ¿Cómo?

Gestionar las emociones significa tener la capacidad de controlar las emociones sin reprimirlas, pero tampoco significa descargarlas (hacer catarsis) ni llevar a cabo conductas confrontativas cargadas de ira o enojo.

responsabilidad

La principal barrera para gestionar las emociones es creer que no se puede. Y sí se puede.

Aquellos que creen que es imposible controlar las emociones no reparan en que lo hacemos en forma permanente en nuestra vida cotidiana. Podemos hacerlo, cada uno es responsable de sus propias reacciones, no son los otros los que nos hacen reaccionar. Uno puede prepararse para reaccionar distinto incorporando nuevos hábitos.

Gestionar las emociones necesita una práctica permanente, entrenamiento, hablar en lugar de callar, mirar a los ojos del otro y explicarle qué se siente frente a su conducta. Lleva tiempo, da trabajo y cuesta.

Pero cuesta mucho menos que no hacerlo. El maltrato, las reacciones de ira o enojo tienen para la familia y para la empresa familiar un costo mucho mayor que el de prevenir y cuidarse. Hacerlo vale la pena.

Autor: EDUARDO PRESS (ESCUELA ARGENTINA DE PSICOLOGIA ORGANIZACIONAL) Fuente: http://www.ieco.clarin.com/


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