La continuidad como pilar clave de responsabilidad social empresaria de la empresa familiar

En el presente artículo analizaré la continuidad en la pyme familiar como uno de los pilares básicos de responsabilidad social empresarial, dado su  alcance e importancia sobre la economía en general, tanto en su aspecto macro como microeconómico y, fundamentalmente, su impacto en la sociedad en general. 

Las empresas familiares constituyen el pilar económico de nuestro país. Según estudios del Instituto Iberoamericano de la Empresa Familiar (2003) y del  (Banco Interamericano de desarrollo, (2006) se estima que en Argentina hay aproximadamente 900 mil pequeñas y medianas empresas, siendo entre 80% y 90% de carácter familiar. Estas empresas representan más de 50% de la actividad  económica del país, generan un alto porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) y son la mayor fuente de empleo privado. Sin embargo esta institución afirma que sólo 30% pasará a una segunda generación y 5% a la tercera. Los memorandos del Banco Interamericano de Desarrollo expresan como principal causa de mortandad la falta de conocimiento de los líderes de las compañías familiares sobre la importancia de tener una gestión profesional empresarial y familiar. Las cifras expuestas supra, revelan el alto impacto económico, social, regional, por no mencionar el propio familiar. Por tales razones, me centraré en trabajar en la continuidad de la empresa familiar como responsabilidad social empresarial en este tipo de organizaciones, dada su importancia y características propias.

Empresa familiar y RSE Para departir un lenguaje en común en lo que se refiere al concepto de empresa familiar, adoptaré una definición a los fines del desarrollo de mi trabajo. Dada la pluralidad de perfiles de organizaciones de este tipo, conceptuarla ha derivado para los distintos autores en un trabajo complejo. En un estudio sobre empresas familiares realizado por Chrisman, Chua J, y Sharma P (1996), los autores relevaron 21 definiciones diferentes entre 200 artículos de investigación. Adhiero para el presente trabajo la enunciación adoptada por Josep Tapiés (2008), quien sostiene que empresa familiar es aquella en la cual la familia posee una participación accionarial suficiente en los órganos de gobierno como para influir en las decisiones de dirección corporativa, pudiendo o no intervenir en la gestión del día a día. Se sumaría a esta definición, como requerimiento añadido, la necesidad de que la familia de pruebas explícitas de que piensa traspasar la propiedad y los derechos que la ley le asocia, así como los valores empresariales a la siguiente generación. Siguiendo a Carlos Molina Sandoval (2014), uno de los aspectos que establece el carácter diferencial de familiar es la posibilidad de que la siguiente generación participe en ella, adoptando las medidas necesarias para que esto ocurra. Del concepto se desprende que el hecho de ser una empresa familiar, no depende del tamaño de la organización o su forma jurídica  sino que responde a que la toma de decisiones y  control de la compañía esté en manos de uno o más miembros unidos por vínculos familiares con el probado deseo de continuidad de la empresa en manos de la familia.

Tal como lo explica Ernesto J. Poza (2011)  hay una gran diversidad de la forma que adquieren este tipo de empresas, a saber: de propiedad única, asociaciones, de responsabilidad limitada, incluso algunas que cotizan en bolsa pero que son controladas por alguna familia como es el caso de Ford Motor Company, entre otras. Es por esta razón que el cálculo sobre el número de empresas familiares en el mundo varía entre 80% y 98%. Una vez tomada una postura con respecto del concepto de empresa familiar, intentaré dar éste paso con respecto a la definición de responsabilidad social empresarial. Siguiendo a Juan J. Gilli (2011) en su obra Ética y Empresa, el autor hace una minuciosa descripción de la evolución del concepto, desde sus inicios en 1960 con la Revolución Industrial hasta las épocas actuales.  Destaca el nacimiento del concepto como consecuencia de dar respuesta a los problemas y cambios sociales imperantes del momento como, por ejemplo, la igualdad de oportunidades para la mujer al mercado laboral, la protección del medio ambiente y los derechos de los consumidores, entre otros. Está visión exige por parte de la empresa la asunción de responsabilidad por los problemas sociales. El planteamiento se centra en los deberes  que la organización tiene para responder a las cuestiones sociales, asunto que dio lugar a una nueva clase empresarial de líderes que tenía como obligación considerar estos temas llenando el vacío de los gobiernos. Ello se manifiesta en la teoría de los stakeholders, que hace extensiva la responsabilidad de la organización a todo el grupo de interés vinculado con la empresa. Friedman (1966) (Debeljuh P. 2004)  responde a esta postura con total dureza expresando que la finalidad de la empresa es perseguir utilidades, y dentro de la búsqueda contribuye al propósito común en la medida que genera más riqueza.

El autor acota la responsabilidad de la empresa a aquella que se ciñe al giro normal de sus operaciones dentro de un sistema de mercado abierto y libre sin engaño ni fraude, pero dejando fuera cualquier otro tipo de contribución a la comunidad. Esta concepción ha dejado huella en el management, en donde pareciera validarse que el objetivo clave de la empresa es generar ganancias, éste sería el fin último sin importar el medio utilizado siempre que se encuentre dentro de las reglas de libre competencia. Esta postura presupone una disociación antropológica que separa a los directivos de su condición de seres humanos y su calidad de ejecutivos. Como contrapartida hay autores que se apoyan en la teoría kantiana basándose en el respeto a la persona como un fin en sí mismo, cualquier acción que ponga al hombre y la actividad mercantil en el mismo nivel es amoral. Fondtrodona J, (2001) realiza una analogía esclarecedora acerca de este tema.  Alega que la empresa necesita ganar dinero para sobrevivir -como el hombre necesita alimento para subsistir- pero eso no significa que necesariamente ése sea su fin último. Sostiene que el ganar dinero es una condición necesaria pero no suficiente, y no inexcusablemente debe ser su  único propósito. En tanto Peter Drucker (2012)  argumenta al respecto que, si bien la empresa tiene una función económica, debe dar respuesta de su actividad en la sociedad en la cual está inmersa. Concuerdo con Patricia Debeljuh (2004), quien concluye en que, una visión integral de la empresa superadora de estas teorías polarizadas es aquella que contempla los siguientes puntos: -Proporciona bienes y servicios para satisfacer necesidades. -Genera valor económico. -Utiliza correctamente los recursos naturales y artificiales responsabilizándose de los impactos ecológicos y ambientales. -Genera la continuidad de la organización de manera tal que garantice su permanencia en el mercado. -Favorece al desarrollo de las personas que trabajan o se relacionan con la organización, o al menos no lo obstaculiza. -Apoya solidariamente la actividad de otras empresas e instituciones siempre que sea posible, acorde con el perfil de la organización. Enunciados estos aspectos me centraré en la importancia de trabajar hacia la continuidad de las empresas familiares como responsabilidad social.

La continuidad de la empresa familiar y los principales Factores que la afectan Hasta hace muy pocos años, (John Ward, 2008) la empresa familiar era prácticamente invisible, no era estudiada y lo poco que se hablaba de ella era acerca de la dificultad de trabajar en éstas por su falta de profesionalización y la peligrosidad de la mezcla profesional y personal. Los principales tópicos en las escuelas de negocios apuntaban a formar gerentes profesionalizados orientados a maximizar ganancias. Sin embargo, tal como expresa  Joseph Tapies (2011), muchas de las prácticas aplicadas por los gurús de la economía resultaron ineficientes y en muchos casos desastrosos, tal es el caso de Enron y Worldcom por mencionar algunas. No obstante, se advirtió la existencia de empresas con años en el mercado, que habían demostrado que había una forma distinta de hacer negocios. Éstas eran las empresas de familia, impulsadas por características propias, demostraban  que “los valores, la estrategia a largo plazo y la voluntad de crear un legado eran tanto o más rentables que el capitalismo salvaje” (Joseph Tapies, 2011 p24).

Características de la empresa familiar La principal problemática de la empresa familiar es la coexistencia de estos dos binomios con intereses contrapuestos. La mayoría de los autores para analizar la relación existente entre la familia y la empresa, y estudiarlas, realiza un abordaje de tipo sistémico, considerando a cada una de las partes involucradas como un sistema, el empresarial y el familiar. Siguiendo a Peter Leach (1993) podemos afirmar que el sistema familiar es básicamente emocional en el cual sus miembros priorizan lazos afectivos profundos, mientras que el empresarial se basa en el cumplimiento de tareas, objetivos resultados priorizando rentabilidad. La coexistencia de ambos, y su superposición en determinadas áreas, origina una zona de fricción y conflicto, puesto que sendos sistemas están en constante influencia muchas positivas; tales como el alto grado de compromiso, bajo costo laboral, buen clima de trabajo y mayor estabilidad laboral, por sólo mencionar algunos. De otro costado, nos encontramos con influencias negativas que ponen en vilo, en casos extremos, la propia existencia de la empresa familiar; entre las cuales podemos mencionar el nepotismo, la falta de profesionalización, la escasa capacitación y formación como familia empresarial y uno de los más relevantes: el relevo generacional y la sucesión.

Trabajar hacia la continuidad como RSE Dadas las características expuestas de la empresa familiar y su importancia por el alto impacto de su presencia dentro la masa empresarial, vinculado con altísimos grados de mortandad por la falta de respuestas de este tipo de firmas, en especial las pymes familiares, a profesionalizar su gestión empresarial y, fundamentalmente la gestión familiar, confundiendo y evitando en muchos casos profundizar en estos aspectos; considero a la luz de las estadísticas expuestas que, las empresas familiares presentan un desafío importantísimo, siendo hoy tarea pendiente en muchos casos, “trabajar profesionalmente en el ámbito tanto empresarial como familiar para su continuidad” como parte de su responsabilidad social. A modo de patrón puedo citar la empresa española Inditex SA. Esta compañía es prácticamente el motor económico de la región de la Coruña, sin considerar las implicancias macro y la cantidad de fuentes de empleo que genera en el mundo entero. Para bajar a latitudes cercanas, puedo mencionar la empresa alimentaria Arcor SA, ubicada en la ciudad de Arroyito, en la provincia de Córdoba, donde se encuentra su primera planta industrial. Este asentamiento se ha desarrollado extraordinariamente en torno a esta organización. Para citar otro ejemplo similar de mi región puedo nombrar a la Aceitera General Deheza SA, en el pueblo cordobés que lleva el mismo nombre. Y sin ir más lejos una gran cantidad de empresas familiares de diversos tamaños, que pasan inadvertidas pero que suman a las estadísticas y que por su falta de trabajo hacia la continuidad de la mano de un adecuada profesionalización empresarial y familiar terminan abultando el índice de mortandad, con consecuencias muy adversas por todo lo expuesto.

Según lo expuesto por Joseph Tapies (2011.p 40) “no es imaginable un país sin empresas familiares. Grandes, pequeñas, medianas, todas ellas participan en primera persona en el proceso de creación de riqueza y mantienen vivo el pulso de la economía y el progreso”. Según Miguel Angel Gallo y ot. (2003) la continuidad de la empresa familiar es un tema trascendental dado el peso específico que juega su rol en la economía y sociedad de cualquier país del mundo capitalista. Según el especialista, la continuidad dependerá del grado de unidad y compromiso que alcancen las personas que trabajan en la organización. Para lograrlo se debe trabajar sobre tres tópicos, la profesionalización de la empresa, la profesionalización de la familia y, por último la familia empresaria. Según Gallo (2003; p42), “las empresas desaparecen porque sus directivos se concentran en producir bienes y servicios y olvidan que la verdadera naturaleza de su organización es ser una comunidad de personas”. Como recurso propone crear una arquitectura organizacional orientada a lograr el compromiso de las personas que conforman la empresa, la cual no debe ser otra cosa más que el reflejo de la misión y visión de la compañía definida y renovada por medio de los líderes de ésta.

Conclusión Dado el indiscutible peso que poseen las empresas familiares en la economía de todos los países del mundo, trabajar sobre la continuidad de éstas debería estar en la lista de prioridades a la hora de tomar decisiones de política empresarial. Adhiero a la postura de que las organizaciones familiares son el motor de cualquier economía capitalista del mundo, y las estadísticas así lo reflejan. Son poseedoras de grandes ventajas competitivas por sobre el resto de las organizaciones, hecho que las ubica en un lugar privilegiado. Sin embargo, estas mismas características que apoyan su rápido y solvente crecimiento son las mismas que, como contra cara, ponen en riesgo su prolongación y traspaso generacional, contribuyendo a su mortandad con todo lo que ello implica, no sólo a la familia empresarial sino a la economía y a la sociedad global. Por lo que, desde mi opinión profesional, trabajar sobre los pilares que sustentan una continuidad saludable y perdurable debería ser uno de los principios rectores de responsabilidad social de las empresas de familia.

Autora: Maria de los Angeles Lucero Bringas: Contadora Pública UCC. -  Especialista en Empresas Familiares  EAE Barcelona. Doctorando en Administración UCA. Miembro de la Delegación Regional Cordoba del IADEF.

Fuente: Comercio y Justicia – Exclusivo para Factor.

Bibliografía:

Banco Interamericano de Desarrollo (2006) – Memorando: Promover la supervivencia y competitividad de las empresas familiares de la Región Centro – Argentina. -Chrisman J, Chua J y Sharma P (1996) Review and Anotated Bibliography of Family Business Studies – Boston -Debeljuh Patricia (2004) La conquista de las virtudes en la empresa Temas Buenos Aires -Drucker Peter (2012) La gerencia de empresas sudamericana Argentina -Gallo Miguel Ángel –Joan Amat (2003) Los secretos de las empresas familiares centenarias Deusto Barcelona -Gilli Juan José (2011) Ética y empresa Granica Buenos Aires -Instituto Iberoamericano de la Empresa Familiar (2003) Universidad de Flores – Argentina -Friedman Milton (1966) Capitalismo y libertad Rialp Madrid -Fontrodona Joan (2001) La ética en los negocios. Ariel Barcelona -Leach Peter (1993) La empresa familiar Granica Barcelona -Molina Sandoval Carlos (2014) Herramientas de planificación y profesionalización. Erreius – Buenos Aires -Poza Ernesto (2011) Empresas Familiares Cengage México -Tápies Josep, Ward John (2008) Family Values and Values Creations – Palgrave MacMillan – New York -Tápies Josep (2011) Familia Empresaria – LID Editorial Empresarial – Madrid -Ward John (2006) El éxito en los negocios de familia Editorial NORMA Colombia.



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