Las mujeres en la Empresa Familiar

Autor: Leonardo Glikin. Abogado. Consultor de Empresa Familiar. Socio IADEF.

El articulo analiza los roles y responsabilidades del género en este tipo de organizaciones

Si algo define a una empresa de familia es su vocación de continuidad a lo largo de las generaciones. Es esa vocación de continuidad en el marco de la familia, lo que las diferencia, y lo que les confiere su particular fortaleza, ya que, por una parte, los miembros de la familia saben que hay un espacio que está abierto para ellos, y, por otro lado, la empresa puede enriquecerse con la participación de familiares comprometidos con su desarrollo y que valoran la posibilidad de mantenerse unidos a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, aun en las empresas familiares en las que sólo participan hombres, las mujeres deben ser necesariamente consideradas, dado que siempre son protagonistas, aunque sea en su condición de madres de los integrantes de la próxima generación, de esposas de los integrantes de la generación actual, o posibles propietarias de una parte del capital, en caso de fallecimiento de sus esposos o de sus padres.

Visto desde esa perspectiva, podemos concluir que las mujeres tienen una significativa participación como integrantes de la familia empresaria, ya que su palabra en la formación de sus hijos e hijas resulta fundamental: no es lo mismo una mujer que ayuda a los hijos a entender las responsabilidades que afronta su padre, que aquella que, consciente o inconscientemente, plantea un escenario de competencia, señalando constantemente que el padre dedica más tiempo y energía a la empresa que a los hijos.

En consecuencia, aun en el modelo más tradicional, de exclusión de las mujeres de la actividad productiva, no sería factible dejar de considerarlas en función de la participación que les corresponde en la crianza y formación de sus hijos y en su aporte a la unidad y felicidad familiar.

Sin embargo, a esta altura del desarrollo de la civilización occidental, pensar en una empresa en la que participen únicamente hombres es una rareza, pero, fundamentalmente, implica desperdiciar talentos y oportunidades de mejora.

La realidad es que una enorme cantidad de mujeres se ha integrado a las pequeñas y medianas empresas, y cientos de miles más están preparándose para hacerlo en un futuro próximo.

Por lo tanto, resulta necesario entender las claves para que las relaciones entre hombres y mujeres, entre quienes están en el día a día de la empresa y quienes no lo están, sean constructivas y armoniosas.

Muchas mujeres son, o se preparan para ser protagonistas de manera directa a través de su desempeño en la empresa familiar, ya sea al trabajar en el día a día de la empresa, al participar en la dirección, o como dueñas del capital.

Son diversos los roles que puede cumplir una mujer en la empresa:

  • integrarse al trabajo full time, en condiciones similares a la del personal no familiar;
  • integrarse part-time (lo que, para una madre con hijos chicos, muchas veces constituye la única manera de participar en la empresa)
  • más tarde o más temprano, será conveniente que participen de un dispositivo muy especial: la Mesa de Dirección, donde se integran los miembros de la familia propietaria, a fin de tratar los temas tácticos y estratégicos, como si fuera una escuela práctica de formación de dirigentes.
  • Una vez que los integrantes de la Mesa de Dirección han adquirido suficiente experiencia, pueden integrarse al Comité de Dirección, es decir, el organismo encargado de tomar las principales decisiones estratégicas.
  • Otra alternativa es que las mujeres de la familia empresaria sostengan el Consejo de Familia, espacio indispensable para el diálogo entre los integrantes de la familia, sea que participen actualmente en la empresa, o no. El Consejo de Familia es el nexo adecuado para prevenir y resolver conflictos, para concientizar a los más jóvenes respecto de la trascendencia de pertenecer a una familia empresaria, y para elaborar políticas de Responsabilidad Empresario-Familiar, tales como la instauración de becas para los familiares que quieran encarar un posgrado, o  subsidios y créditos para quienes quieran iniciar un emprendimiento.
  • ser consultora en el área de su especialidad (abogada, licenciada en marketing, contadora, ingeniera, etc)

En su trayectoria en el mundo empresarial, las mujeres han desarrollado habilidades y actitudes de liderazgo que les permitieron sobresalir.

Su aporte puede ser muy significativo, al incorporar una mirada diferente a la de los hombres, en la que juega un rol significativo el aspecto emocional, y el cuidado de los integrantes de la familia y de la empresa.

Así, sea como fundadora o continuadora de una empresa, sea que simplemente trabaje en ella, que forme parte de la dirección de la empresa, o que sea accionista, una mujer puede ayudar a la humanización de los vínculos, y encontrar soluciones que ayuden a hacer empresas mejores. 

Leonardo J. Glikin. Socio del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF). Abogado, consultor en planificación Patrimonial y Sucesoria en Empresa y Familia. Autor de “Iguales y Diferentes, los espacios de la mujer en la empresa de familia”, y otros libros. Director de CAPS Consultores.

 



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