Familia Empresaria: Agradecer, Perdonar y Cambiar

OPINIÓN. Cerrar ciclos es saludable porque nos permite tener paz, aprender, dejar de estar a la expectativa (lo cual consume energía), evitar situaciones no deseables y visualizar nuevos comienzos.

A escasos días de concluir el año, esta temporada nos ofrece una oportunidad perfecta para cerrar ciclos y hacer las paces con nuestro pasado. Cerrar un ciclo significa aceptar lo que pasó—cualquiera que haya sido el evento: conflicto familiar, divorcio, accidente, muerte, cambio de director general, jubilación/retiro o venta de la empresa—, acabar con la obsesión de entender quién falló y por qué sucedió, y aprender a vivir con ello sin que ensombrezca o limite nuestro presente y futuro

Cerrar ciclos es saludable porque nos permite tener paz, aprender, dejar de estar a la expectativa (lo cual consume energía), evitar situaciones no deseables y visualizar nuevos comienzos. Si no lo hacemos, podemos caer en un “coma emocional”—un estado afectivo en que nos atormentamos con mil y un teorías sobre por qué sucedieron las cosas; donde la culpa, el miedo y los apegos no nos permiten visualizar nuevas relaciones personales, diferentes dinámicas familiares o distintas estructuras de propiedad, gobierno y gestión empresarial.

Cerrar un ciclo supone dejar atrás, y nos guste o no, para ello hay que agradecer, perdonar y cambiar. ¿Cómo lo hacemos?

Número 1: Acepta que el “Hubiera” NO existe.
No podemos cambiar el pasado. Así que torturarnos (y agobiar a otros) con frases como “hubiera hecho” ó “debí de” sólo traerá frustración y alejamiento. Si algo no salió bien, hay que enmendarlo. Y, si ya no es posible, aceptarlo y cambiar.

Número 2: Agradece, Perdona y Aprende.
Agradece la experiencia (buena, mala o regular). Perdona al otro y perdónate a ti mismo—recuerda que perdonar no significa olvidar—. “Devuelve” las expectativas que habías generado sobre el otro; acepta que te debe algo y que esa deuda no la cobrarás. Define qué aprendiste y para qué te sirvió esta prueba. Y luego, sigue adelante.

Número 3: Decide, Declara y Visualiza.

Escribe y verbaliza una declaración contundente donde seas tú el que da por terminado el asunto. Toma el control. “Decido no pelear más con mi hermano; si desea irse, lo libero y lo liquidaré justamente”. “Voy a dejar de presionar a mi hijo para que trabaje en la empresa familiar; si no le gusta, no le gusta”. “Doy por terminada esta relación (personal o empresarial)”. Luego, visualízate haciéndolo.

Número 4: Realiza un Ritual y Actúa.
Cuando no ponemos un punto final a lo que nos lastima o detiene profesionalmente, vivimos en un “stand by” continuo y tenemos la sensación de que algo está inconcluso. En este sentido, nos volvemos rehenes… de nuestra pareja, hijos, hermanos, socios,…y nos olvidamos de nosotros mismos. Por ello, parte del proceso de cerrar ciclos supone realizar una acción simbólica—ritual—que marque el final de aquello que tenemos pendiente y que libere la ambigüedad en la que vivimos.

Todos son actos representativos que nos ayudan a digerir y aceptar las transiciones. Al final, se trata de romper un vínculo; de integrar a nuestra vida un sentimiento de resignación y aceptación (no de suprimirlo).

Obviamente, una vez que lo hagas, debes ser consistente con tus actos. Hay que definir bien qué queremos y embarcarnos en una nueva aventura.

En conclusión, aprovecha estas fechas para definir qué ciclos quieres cerrar y qué nuevos proyectos deseas abrir. Recuerda: Si no dejas ir algunas cosas, no podrás comenzar otras. ¡Hay que hacer espacio!

¡Feliz Año 2018!

Autora: Rosa Nely Trevinyo

Fuente: Elfinanciero

Deja un comentario